¿Se acaba lo de volar barato? ¿Ha pasado el tiempo de los vuelos low cost? ¿Es necesario volar menos para salvar el planeta? Esas son las preguntas y ese el debate. Y de fondo un dato que saca los colores al sector de la aviación: causa entre el 3% y 8% de la contaminación mundial.

En Francia lo tienen claro y acaban de imponer «de manera unilateral» un impuesto a su aviación. ¿Va a hacer eso mismo España? Los planes de la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD), Teresa Ribera, parecen ser esos.

De momento, en declaraciones a Onda Cero, Ribera ha calificado de «debate interesante» las distintas propuestas en Europa que plantan poner nuevos impuestos o tasas a quien viaja en avión que, en su opinión, es «quien tiene más recursos o son billetes sufragados por la empresa», por lo que considera que esta opción «puede ser razonable».

El MITERD está trabajando en el «debate de la fiscalidad ambiental» con el ministerio de Hacienda que tutela el proceso de revisión para hacerlo con una «visión de conjunto». Según la vicepresidenta, estas nuevas tasas pueden suponer un «nuevo ingreso para el presupuesto de la UE».

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, propuso recientemente usar el tren frente al avión en el trayecto entre la Ciudad Condal y Madrid. Al respecto, Teresa Ribera asegura que «destinos como Madrid-Barcelona y Valencia, Madrid-Sevilla son destinos en los que el peso del tren va creciendo paulatinamente, por tanto, más que imponer prohibiciones hay que facilitar alternativas de calidad y a precio razonable».

Ella ve más sencillo y accesible el «cambio de patrones y de las prioridades» de las personas que «poner prohibiciones». De hecho, la vicepresidenta ha destacado la corriente cada vez mayor en un buen número de países europeos, en particular los nórdicos, que piden usar transportes alternativos menos contaminantes y asegura que el avión ha registrado un «descenso de billetes» en los trayectos de media distancia.

Efectivamente, en Suecia, por ejemplo, es tanta la conciencia medioambiental que han inventado una palabra para designar a la vergüenza por volar, por coger un avión: flygskam. Al tiempo hay otra para alardear de ir en tren: tagskryt. Y una tercera, para volar en secreto: smygflyga.

A las palabras de la vicepresidenta Ribera ya ha respondido la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). Su presidente, Javier Gándara, ha negado que viajar en avión sea en la actualidad un «transporte de ricos», sino que está «totalmente democratizado». En su opinión, implantar una nueva tasa a las emisiones de CO2 perjudicaría a la economía española y, precisamente, frenaría los viajes de los pasajeros con menos recursos.

«El avión no es un transporte de ricos en la actualidad. Si hoy tiene algo la aviación es que está totalmente democratizada. Hace 25 años era un lujo que no estaba al alcance de todos, pero ahora sí», defiende Gándara.

El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas subraya que puesto que la aviación actual es global, su solución también debería serlo a nivel mundial o, al menos, en el conjunto de la UE. En su opinión, una tasa en un solo país no soluciona el cambio climático y perjudica a la competitividad, más aún en un país tan turístico como España, donde según ha dicho, más del 80% de los viajeros llegan vía aérea.

Que se lo digan a Canarias. Allí, donde dependen del avión y del turismo, preocupa mucho que los precios de los vuelos puedan empezar a encarecerse. Su consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, ha admitido que el incremento en el precio de billetes de avión en el último año, en base a los informes que tienen, «está perjudicando» al sector turístico en el archipiélago, así como de Ceuta, Melilla y Baleares.

Franquis ha defendido la «validez del descuento del 75% en los billetes de los residentes en estos territorios, aprobado hace año y medio», agregando que las administraciones públicas tienen «instrumentos suficientes para contrarrestar la subida descontrolada» que han registrado esos billetes de avión en las conexiones con la Península.

¿Llegará a España la «vergüenza de volar»? Tiempo al tiempo, pero sí parece claro que la conciencia medio ambiental crece y cada vez más españoles comprenden que cualquier gesto diario tiene consecuencias sobre el planeta. Tal vez por ello dos de cada diez españoles dicen que volarán menos en 2020 para frenar el cambio climático.

Según la segunda encuesta sobre el clima realizada por el Banco Europeo de Inversiones, casi el 80% de los españoles se ha propuesto modificar sus hábitos vacacionales por motivos ambientales durante 2020. En concreto, el 78% prevé viajar menos en avión, tres puntos porcentuales más que la media europea. Asimismo, el 87% considera elegir el tren en vez del avión para viajes de hasta cinco horas.