Turismo sostenible

La última vez que pise un conocido parque temático de animales, fue hace ya algunos años, para entonces no tenía blog, apenas había viajado, no conocía los términos turismo sostenible o responsable, ni tampoco de aquella, reparaba demasiado en todo lo que había detrás de esa simple visita. Era más bien ignorancia, falta de implicación y  de ser «consciente».  Allí fue donde vi gorilas por primera vez.

Cuando un gorila de 170 kg clava sus pupilas en las tuyas desde el otro lado del cristal, no te infunda temor, su voluminosidad se vuelve insignificante y su mirada, de auxilio, se vuelve humana. De repente, la sensación es de igual a igual, salvo con la diferencia, de que de repente, un sentimiento de vergüenza y de haber fallado a este planeta como especie humana te devuelve a la tierra, planteándote en realidad cual de las dos figuras a ambos lados del cristal es en realidad el «animal». Desde el mismo momento que un animal está fuera de su hábitat natural de manera permanente, la entidad que lo alberga ya no puede excusarse.

Turismo responsable

Aquella fue la última foto que hice, y la última vez que pise un parque similar, no sin antes reflexionar bastante sobre el derecho y en qué momento el hombre se autoproclamó como «la especie elegida» para acabar bestializándose por la codicia y la estupidez humana. A partir de ahí empecé a pensar en lo que hacíamos en los viajes, cómo lo hacíamos y si podíamos aportar algo a los destinos que llegáramos y surgieron miles de preguntas sobre si era posible evitar la degradación turística y humana entre otras muchas preguntas…

 

Pensar en nuestro compromiso como viajeros, realmente es pensar en cada situación que se nos presenta durante el viaje, y no hablo únicamente de las típicas acciones  que ya todos conocemos  como no sacar a la estrellita de mar del mar, fomentar el comercio local y justo, etc. hablo de un nivel de compromiso que vaya más allá, que nos lleve a preguntarnos cosas, a reflexionar, a escuchar y a observar el entorno que nos rodea, a veces no hace falta esperar tanto para que el propio entorno te hable o te envíe señales, y entonces es el momento de dejarnos llevar por la intuición y el sentido común y pensar ¿Realmente el precio que estoy regateándole a este hombre es justo? ¿Cuanto estaría dispuesta a pagar por un artículo similar en mi país? ¿Mi compra propicia el desarrollo de un comercio en un sitio que no debería estar?

Turismo sustentable

Como viajeros debemos respeto y compromiso haya donde vayamos. Cuando hacemos fotos a personas o animales debemos plantearnos la naturaleza inherente del sujeto ¿Cómo ha llegado ahí y por qué? ¿Cómo se gana la vida? ¿Si no lo hiciera así podría encontrarse en una situación peor? ¿Mi foto perjudica al sujeto o su entorno o aporta algún valor? A veces simplemente basta con plantearse si con nuestra foto estamos fomentando algo negativo  o por el contrario podemos usarla para denunciar una situación y darla a conocer, pero y en este último caso ¿hasta donde debe llegar nuestro nivel de implicación? Esto, obviamente así como la labor de concienciación dependerá de cada uno.

La información que obtengamos del país que visitemos, así como datos sobre sus costumbres, serán nuestros grandes aliados, para llevar a cabo acciones solidarias que ayuden a minimizar la degradación y a perpetuar un turismo, esperamos que, enfocado a ser cada vez más sostenible y responsable.

El año pasado en León fuimos partícipes de unas jornadas sobre turismo sostenible es reconfortarte ver como en nuestro entorno este tipo de actividades se van viendo cada vez más. Tanto si queréis profundizar más sobre el tema, como si simplemente queréis conocer como aportar vuestro granito de arena como viajeros en los destinos visitados os recomiendo consultar el Manifiesto del viajero Responsable que detalla algunas pautas a seguir en el largo camino hacia un turismo sostenible y responsable.

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